
Por: Ing. Jean Rangel – Gerente de Agronomía de Soca Portuguesa
La estimación de producción es uno de los procesos técnicos más importantes dentro de la planificación de una zafra. No se trata únicamente de proyectar cuántas toneladas de caña serán cosechadas, sino de generar información confiable que permita anticipar decisiones agronómicas, logísticas e industriales.
Una estimación bien ejecutada permite planificar la cosecha, organizar el transporte, proyectar la molienda del central, estimar la demanda de maquinaria y mano de obra, e incluso evaluar el impacto económico de una campaña.
Por ello, la calidad de la información obtenida en campo resulta determinante para el éxito de toda la cadena productiva.
«Mientras mayor sea la calidad de la información obtenida en el campo, menor será la incertidumbre de la proyección y más acertadas serán las decisiones durante toda la zafra.»
El trabajo comienza directamente en el lote. Antes de hablar de números, debemos comprender el comportamiento del cultivo, ya que cada parcela posee una historia que influye en su capacidad productiva.
Los extensionistas agrícolas de Soca-Portuguesa realizamos recorridos sistemáticos evaluando cada unidad de producción. Analizamos el comportamiento fisiológico de la caña considerando múltiples variables que determinan su potencial de rendimiento:
Factores biométricos: Variedad sembrada, edad del cultivo, número de corte (plantilla o soca), uniformidad poblacional, densidad de tallos molederos, desarrollo vegetativo, altura efectiva, diámetro de tallos, cierre del cultivo, arquitectura del follaje y sanidad general.
Historial agronómico: Fecha del último corte, programa de fertilización, control de malezas, manejo fitosanitario, disponibilidad de riego, labores culturales ejecutadas y eventos extraordinarios.
La experiencia del extensionista es fundamental porque la caña de azúcar está altamente influenciada por el ambiente. Dos lotes con la misma variedad y edad pueden rendir diferente por factores como textura del suelo, drenaje, compactación o pequeñas diferencias de manejo. Nuestro trabajo consiste en integrar todos esos factores para estimar el peso esperado y el rendimiento potencial por hectárea.
Por otro lado, el clima representa la mayor variabilidad entre campañas.
Lee también: La reconstrucción institucional del país y el rol del sector agrícola.
Más importante que la lluvia acumulada es su distribución durante el ciclo: hemos tenido campañas con menor precipitación pero mayor producción gracias a que las lluvias coincidieron con etapas críticas de crecimiento. Por ello, la estimación siempre se interpreta dentro de su contexto meteorológico histórico.
La agricultura moderna ha incorporado herramientas de precisión como drones de inspección, imágenes multiespectrales, índices de vegetación (NDVI y NDRE), sistemas GIS y plataformas de monitoreo para identificar variabilidad en los lotes.
Sin embargo, la tecnología no reemplaza al profesional: las imágenes muestran dónde existe una variación; el extensionista determina por qué ocurre y cómo interpretarla. La combinación entre conocimiento técnico y agricultura digital representa hoy nuestra mayor fortaleza.
En conclusión, la estimación de producción constituye el puente entre el estado actual del cultivo y la planificación estratégica de la agroindustria azucarera. Detrás de cada tonelada proyectada está el trabajo silencioso de los extensionistas, quienes recorren diariamente los campos transformando observaciones agronómicas en información confiable para el futuro de nuestra producción.