Estrategias para combatir el virus sincitial respiratorio bovino

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El virus sincitial respiratorio bovino (BRSV) se ha asociado con el 60 % de las enfermedades respiratorias clínicas en hatos lechero

Conocida la importancia y relevancia del virus respiratorio sincitial bovino (VRSB) en la salud de los animales, es vital establecer una estrategia de prevención adecuada en hatos. Vacunas que cumplan y se adapten a esta estrategia y que lo hagan de acuerdo al comportamiento inmunológico de este virus, son indudablemente necesarias para conseguir los objetivos.

El Dr. Chris Chase, Profesor de la Universidad de Dakota del Sur (US), uno de los líderes de opinión a nivel mundial sobre enfermedades virales en ganado bovino y su prevención, indica que, la única vacuna viva monovalente frente a VRSB que se adapta a las necesidades de cada ganadería, sea cual sea su sistema de producción y manejo. Lo hace de manera acorde al comportamiento del virus y lo consigue gracias a la tecnología que la convierte en un producto diferente.

Existen tres enfoques principales para lidiar con la interferencia del anticuerpo materno:

-1) Esperar hasta la disminución de los anticuerpos;

-2) Administrar la vacuna por una vía que no se vea afectada por el anticuerpo materno.

-3) Emplear una vacuna con adyuvante que proteja el antígeno del anticuerpo materno.

  • La estrategia más simple pero menos efectiva es esperar a que los anticuerpos maternos disminuyan. Existen dos problemas con esta estrategia: La disminución de los anticuerpos para el BRSV puede variar enormemente (la semivida puede variar de 28 ± 19 días) (Kirkpatrick 2001). El riesgo de enfermedad por BRSV a menudo ocurre antes de que tenga lugar la disminución de los anticuerpos maternos, lo que no asegura la capacidad de respuesta de los animales a la vacuna. Esto aumenta el margen de susceptibilidad al BRSV del ternero.
  • La administración de la vacuna por vía intranasal (i.n.) a menudo evita la interferencia del anticuerpo materno y da como resultado una protección sólida durante un máximo de 60 días después de la vacunación (Vangeel 2007; Ellis 2013).
  • Las vacunas inactivadas adyuvadas se han utilizado satisfactoriamente para la protección de animales seronegativos para el BRSV (Ellis 2001; 2005) después de dos dosis de la vacuna y una prueba de infección experimental aproximadamente 3 semanas más tarde. El requisito de las dos dosis y la breve duración del intervalo de la infección experimental después de la vacunación (3 semanas) constituyen desventajas para su uso en el campo. No se han realizado estudios con vacunas inactivadas en presencia de inmunidad materna.

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La realidad es que la infección por BRSV ocurre con frecuencia en animales jóvenes y la vacunación debe realizarse en presencia de anticuerpos maternos (IFOMA) para minimizar el riesgo de enfermedad en los sistemas de producción.

 

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