
Minuta Agropecuaria 24 Jul 2026
Representantes y dirigentes del sector agrícola nacional manifestaron su profunda preocupación ante las distorsiones que generan las importaciones desmedidas de materia prima en el mercado local, advirtiendo que los volúmenes traídos del exterior superan con creces el déficit real que requiere el país.
Los productores argumentaron que, a pesar de las limitaciones técnicas y financieras, el campo venezolano actualmente logra abastecer el 70% del consumo nacional de arroz y el 65% del requerimiento de maíz, de una demanda total estimada en 900.000 toneladas y 2.900.000 toneladas de ambos rubros, respectivamente.
En este sentido, los voceros expresaron que las compras externas desmedidas atentan directamente contra la rentabilidad del agricultor local sin traducirse en beneficios para el consumidor final.
Sobre este panorama, el dirigente agrícola y productor Ramón Elías Bolotín expresó que las importaciones favorecidas con materia prima barata no han reflejado una baja significativa en los precios de anaquel de alimentos fundamentales como la harina precocida, el arroz blanco, el pollo o los huevos.
Ante esta situación, el vocero propuso la creación urgente de un Consejo Nacional de Importaciones integrado por productores, consumidores, agroindustriales y autoridades gubernamentales.
Bolotín indicó que una solución idónea sería otorgar licencias únicamente para la importación de productos terminados, medida que obligaría a la agroindustria nacional a establecer alianzas estratégicas con los agricultores del país para impulsar la producción interna bajo el principio de «producido y hecho en Venezuela».
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Por su parte, el dirigente agrícola Roberto Latini Di Berardino manifestó, a través de sus canales digitales, la urgente necesidad de estructurar la cadena de valor del arroz bajo criterios comerciales justos y equitativos. Latini expresó que, si bien el sector primario se encuentra plenamente comprometido con el incremento de su productividad, las capacidades financieras del campo venezolano son sumamente limitadas.
En ese orden de ideas, el productor enfatizó que «deben paralizarse de inmediato las importaciones» y tomarse decisiones transitorias firmes para resolver la distorsión del mercado de precios, insistiendo en que «se debe diseñar una política agrícola coherente y viable, con oportunidades para todos».
Finalmente, los dirigentes del campo coincidieron en la necesidad imperiosa de proteger al productor primario para asegurar la sostenibilidad del próximo ciclo de siembra.
Latini recalcó que, dentro de esta reestructuración de políticas para el rubro arrocero, «debe ratificarse el precio de 0,40 dólares» por kilogramo como un piso comercial mínimo que reconozca los costos de producción. Los voceros concluyeron expresando que frenar el ingreso desmedido de rubros importados y priorizar la cosecha nacional permitirá reactivar la economía de las zonas rurales, garantizando la soberanía alimentaria del país.