
Minuta Agropecuaria 23 Jul 2026
A pesar de que el ciclo invierno 2026 en el estado Portuguesa logró mantener la misma superficie de siembra de maíz registrada durante el año pasado, el sector primario enfrenta severos desafíos técnicos y económicos derivados del impacto del fenómeno climático El Niño.
Ramón Elías Bolotin, director de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), expresó que, a diferencia de la temporada anterior que arrojó balances negativos por el exceso de precipitaciones, los maíces en Portuguesa muestran un mejor desarrollo biológico debido a un invierno menos intenso y con lluvias por debajo del promedio.
Sin embargo, el dirigente de Fedeagro indicó que esta realidad no se repite de igual forma en otros estados, advirtiendo que para las áreas maiceras del resto del país se esperan caídas considerables en los rendimientos por efecto directo del clima seco.
Asimismo, el vocero manifestó que las precipitaciones erráticas han impedido el funcionamiento óptimo de los herbicidas preemergentes, observándose escaparates de malezas gramíneas y de hoja ancha que requieren controles adicionales en lotes ya establecidos.
El representante gremial indicó que los años secos se caracterizan por una alta proliferación de plagas, reportándose la necesidad de realizar entre cuatro y cinco aplicaciones de insecticidas para combatir el gusano cogollero, por lo que los costos de producción se han incrementado de manera drástica en las unidades de producción.
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De igual forma, manifestó que en la entidad llanera la distribución del rubro se consolidó con un 70% de maíz blanco y un 30% de amarillo, destacando además que un 30% de la superficie total se estableció utilizando semilla F2.
El vocero detalló que el cronograma de siembra se ejecutó en un 10% durante el mes de abril, un 50% en mayo y el 40% restante en junio.
En cuanto a las expectativas de comercialización para el ciclo que se aproxima, el director de Fedeagro indicó que, tras conversaciones sostenidas entre la cúpula gremial y la agroindustria, se evaluó que los inventarios almacenados sumados a la cosecha nacional están ligeramente ajustados a la demanda de consumo, existiendo algunos excedentes puntuales en el rubro blanco.
Finalmente, Bolotin expresó que de esos acercamientos institucionales se infirió que los precios de compra para la venidera cosecha podrían situarse cerca de los 360 dólares por tonelada para el maíz blanco y en unos 330 dólares por tonelada para el maíz amarillo.