

Minuta Agropecuaria 26 Mar 2026
Durante la primera tarde de conferencias en la III Expo Congreso del Maíz y el Arroz se profundizó en las nuevas fronteras de la producción con el foro titulado “Sinergia biológica: Cómo los microorganismos están transformando la rentabilidad del maíz y el arroz”.
Durante este panel, destacadas especialistas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) y la empresa BioDelta, presentaron evidencias científicas sobre cómo la introducción de controladores biológicos y consorcios microbianos no solo mejora la sanidad del cultivo, sino que optimiza los costos operativos bajo criterios de sustentabilidad.
La especialista Nereida Delgado, representante de la UCV, centró su intervención en el papel del control biológico dentro del diseño de programas de Manejo Integrado de Plagas (MIP), específicamente para combatir al gusano cogollero del maíz.
Manifestó que este insecto representa el mayor «dolor de cabeza» para los productores debido a su impacto en el follaje, especialmente durante las fases 5 y 7 del proceso vegetativo, que son las más vulnerables.
Delgado afirmó que el maíz es un agrosistema que atrae a más de 20 especies consideradas plagas, por lo que resulta vital conocer el ciclo de vida de insectos depredadores, bacterias, hongos y nematodos entomopatógenos para diseñar estrategias de control que no dependan exclusivamente de químicos.
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Por su parte, Yaritza Goyo, investigadora de la UCLA, presentó resultados bajo el tema “Aliados bajo la superficie”, donde expuso el impacto microbiano en la salud de los cereales.
Mencionó que el uso de consorcios microbianos ha mostrado un éxito notable en zonas productoras como Calabozo, donde se han manejado más de 6.900 hectáreas con esta tecnología.
Goyo destacó que en el cultivo de maíz se ha logrado una reducción de la incidencia de enfermedades superior al 80%, lo que se traduce en un incremento del 20% en el rendimiento final de la cosecha.
En este foro también intervino la especialista Lilianyel Lucena, de la empresa BioDelta, quien se sumó al análisis sobre las potencialidades de la biotecnología aplicada al campo venezolano.
Al finalizar el encuentro, las ponentes resaltaron que más allá de los números de producción, el uso de microorganismos aporta valores intangibles como la recuperación de la sanidad de los suelos, permitiendo la transición de suelos «muertos» a suelos vivos.
El panel coincidió en que el manejo inteligente del cultivo, apoyado en la innovación y la evidencia científica, es el camino para que el agricultor logre una economía sustentable frente a los desafíos actuales del sector agroindustrial.