Pastos conservados podrían ayudar a la alimentación de bovinos durante clima seco

Biocarbón incrementa nuevos mercados rentables para la agricultura y la industria
noviembre 24, 2020
Portuguesa mantiene siembra de algodón a menor escala
noviembre 24, 2020

Según investigadores, las técnicas de conservación de los forrajes, les permiten a los ganaderos obtener una reserva de alimento para épocas prolongadas de verano o de invierno, cuando la oferta de forrajes (hierbas) escasea y es de mala calidad. Uno de los problemas más comunes y que precisamente pasó factura en el rendimiento pecuario del año pasado.

Con la sequía no existe una provisión suficiente de alimentos para los requerimientos de los animales y eso se ve en la producción final.

Por eso, un estudio de la Universidad Nacional de Colombia, explicó que esta estrategia y una correcta planeación alimenticia pueden ser la solución para pequeñas explotaciones lecheras, que se ven agobiados por los fenómenos climatológicos adversos que reducen su disponibilidad de alimento.

El desarrollo de la idea se plasmó en un macroproyecto en el corredor tecnológico de Bogotá y Cundinamarca, con el rótulo de “mejoramiento de la competitividad de pequeños y medianos productores de leche de las cooperativas del municipio de Guatavita”.

Según la investigación, en épocas de sequía y de lluvia no existe una provisión suficiente de alimentos para los requerimientos animales, algo que se evidencia constantemente en las producciones del país, sobre todo en aquellas pequeñas explotaciones, debido a fenómenos climatológicos como El Niño o el cambio climático.

También puedes leer: ¿ A qué se debe el estrés en el ganado?

Esto quiere decir que si el productor fabrica su propio forraje tendría un beneficio económico alrededor de $30 por litro de leche, que a largo plazo, y teniendo en cuenta la cantidad de leche producida diariamente, sería un ingreso considerable.

Técnica de conservación

Los forrajes conservados se refieren a un procedimiento mediante el cual estos se someten a un proceso de conservación para almacenarlos sin que pierdan sus propiedades nutricionales.

Los dos procedimientos más comunes para esta práctica son el henificado, que se realiza mediante la desecación (reducción de agua), y el ensilaje, en el cual se cosecha y se realiza una fermentación anaerobia del forraje la conservar la calidad del alimento.

Vía: agronegocios.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *