Hermes Cordero: La revolución silenciosa de la microbiología del suelo

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enero 15, 2026

De una «casualidad» vocacional a 40 años de experiencia

Minuta Agropecuaria 16 Ene 2026

La trayectoria de Hermes Cordero es el resultado de una «casualidad» que se transformó en vocación. Luego de cambiar de especialidad en sus inicios, ha dedicado más de 40 años a la ingeniería agrícola, convirtiéndose en uno de los defensores más firmes de la salud del suelo y la nutrición vegetal.

Su gran desafío profesional no fue una plaga o una sequía, sino un reto de transferencia de tecnología y cultura: «introducir productos biológicos en el mercado agrícola.» Superar el prejuicio histórico y el arraigo a los agroquímicos requirió dedicación y demostración en campo.

«Mi mayor desafío fue introducir productos biológicos en el mercado agrícola… mostré una tecnología diferente que permitía mezclar químicos y biológicos.» La clave fue enseñar a los agricultores a usar microorganismos (como Bacillus o Rhizobium), mostrando su modo de acción multifuncional y, crucialmente, su efectividad visible en términos de incremento de rendimiento y rentabilidad.

La fertilidad gratuita de la naturaleza

Para Cordero, el mayor logro es haber orientado a agricultores y técnicos en el uso de inoculantes y bioestimulantes. «Que los agricultores y técnicos me comenten, que la efectividad de los productos biológicos es eficiente, eso me llena de orgullo y me da fuerzas suficientes para seguir el camino, estoy
convencido que no aramos en el mar».

Su recomendación principal para lograr una fertilización eficiente en términos de costo-beneficio y sostenibilidad es clara: inocular las semillas con microorganismos benéficos.

«Si la naturaleza te ofrece esos nutrientes de manera gratuita, lo que se tiene que hacer es aprovecharlo, y lo más importante es que va a disminuir la cantidad de fertilizante químico y por ende, se disminuyen los costos por hectáreas y la contaminación».

Esta estrategia garantiza el acceso de la planta a nitrógeno atmosférico, fósforo y potasio retenidos en el suelo, optimizando la nutrición.

El parámetro subestimado: la vida en el suelo

En su análisis técnico, Cordero señala que el parámetro más subestimado por el productor venezolano es la calidad microbiana del suelo, que se refiere a la salud y actividad de esa comunidad esencial. En segundo lugar, la materia orgánica, pues un bajo nivel impide la eficiencia de cualquier fertilización, por correcta que sea su aplicación química.

Este enfoque microbiológico impacta directamente la resiliencia del cultivo al estrés: un plan de nutrición balanceado con microorganismos fomenta un sistema radicular más fuerte, aumentando su capacidad para explorar el suelo en busca de agua y nutrientes, y fortaleciendo la resistencia sistémica.

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El legado para el agro del mañana

El legado de Hermes Cordero se centra en la recuperación del capital biológico del suelo. Su reflexión final es una súplica a los agricultores: «Una reflexión final es orientar a los agricultores de no utilizar la quema de los restos de cosecha, ya que esta labor elimina la materia orgánica y destruye microorganismos benéficos del suelo…»

A las nuevas generaciones, les aconseja nunca dejar de aprender y adoptar la tecnología, pero les ruega a los productores «que comiencen a recuperar los suelos» utilizando esos microorganismos que fijan nitrógeno, solubilizan fósforo y potasio, y actúan como biorremediadores.

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