
El desafío de aterrizar la ciencia en la parcela
Minuta Agropecuaria 20 Ene 2026
Para Daniel Brito, la motivación de su carrera no solo vino de su contacto familiar con la agricultura, sino de la ingeniería, una disciplina que él ve como un integrador de especializaciones. Con una pasión innegable por la transferencia de tecnología, Brito se ha dedicado a cerrar la brecha entre la investigación
especializada y la práctica diaria del agricultor.
Para él, el mayor desafío diario es ser el eslabón entre la ciencia y la aplicación práctica. Su trabajo consiste en «digerir esa información [especializada] y la aterriza al nivel del agricultor» La dificultad radica en lograr masificar una práctica eficiente y, fundamentalmente, en «poder crear confianza entre los agricultores» para la adopción de nuevas herramientas.
Su mayor logro es escuchar a los agricultores transmitir el conocimiento a otros productores, confirmando que su labor de transferencia se multiplica y se mueve «en forma de red de agricultor a agricultor»
Brito redefine el concepto de Agricultura de Precisión. Para él, el Retorno de Inversión (ROI) más alto y rápido no viene inicialmente del hardware costoso (drones, software), sino de la «agricultura de procesos».
«La agricultura de procesos o de precisión, que es hacer las labores de manejo agronómico cuando tenemos la mejor oferta ambiental y en la etapa fenológica que el cultivo lo requiere. Todo se trata de ser eficientes, y sostenibles en lo económico y lo ambiental».
Al ajustar lo básico y lo fundamental (que no requiere gran inversión), la respuesta a los cambios es inmediata. Solo después se complementa con los «ajustes finos» que brindan las nuevas tecnologías.
El mito de la digitalización y las herramientas rentables.
Brito identifica la principal barrera cultural en el agro venezolano: «Que la digitalización de los procesos es solo para empresas de tecnologías… y que solo los más jóvenes la utilizan.»
Su visión es que la finca es una empresa que requiere la misma administración y control. Aquí es donde la tecnología, incluso la de bajo costo, se democratiza y genera rentabilidad para el pequeño y mediano productor.
Herramientas como las imágenes satelitales o las aplicaciones de estaciones meteorológicas permiten monitorear y estimar lluvias y condiciones.
«Esto ayuda a tomar la decisión de sembrar o no en un momento específico… [aplica] para el pequeño y gran productor»
La teledetección (drones o satélite) permite, además, estimar población de plantas, niveles de malezas o enfermedades, facilitando una decisión de control o corrección rápida y precisa.
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Para asegurar el futuro del agro venezolano, Brito propone que la Transferencia de Tecnología sea un departamento aparte en cada asociación agrícola, distinto del departamento técnico tradicional.
«El extensionista es muy importante porque logra capturar lo mejor de la investigación y lo traslada al campo, es el eslabón entre la ciencia y la aplicación práctica».
Su consejo a las nuevas generaciones sintetiza su filosofía: «Escuchar, entender y analizar. Leer e integrar el conocimiento con las nuevas herramientas digitales. Actualización constante». Su reflexión final es una declaración de principios: «No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo».