Es irresponsable cesar importaciones de alimentos

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Ing. Agr. M. Sc. Werner Gutiérrez Ferrer
Ex Decano de la Facultad de Agronomía de LUZ
@WernerGutierrez

En momentos cuando incluso la FAO afirma que el hambre continuó subiendo en Venezuela durante 2017, Tarek El Aissami sorprende al país con el anuncio que “Tenemos que cesar las importaciones…”. Maíz, arroz, azúcar, leguminosas, cacao, café y soja son los rubros mencionados por el Vicepresidente para los cuales “las divisas que se daban para la importación van a ser destinadas para potenciar la producción de nuestros campos y retomar nuestra cultura de siembra”. Durante su alocución, El Aissami estuvo acompañado por el Ministro del poder popular para la agricultura productiva y tierras (MPPAT) Wilmar Castro Soteldo.

Ambos funcionarios continúan demostrando total ignorancia del funcionamiento del sistema agrícola al punto de anunciar que “Venezuela debe en los próximos meses ser autosuficiente en estos rubros”. Para ilustrar la magnitud de la incapacidad, y menosprecio que sienten quienes dirigen las políticas públicas por el hambre de todo un pueblo, analicemos lo que ha ocurrido en algunos de estos rubros que según el anuncio oficial se dejaran de importar a pesar que hoy si quisiéramos satisfacer la demanda interna de estos alimentos dependemos en un 84 % en maíz, 72 % en café, 80 % en azúcar, 95 % en caraotas y 71 % en arroz, de la compra en mercados externos.

La siembra de arroz en 2017 alcanzó 135.000 hectáreas en las cuales se cosecharon escasamente 405.000 toneladas de arroz paddy, cubriendo el 29.0 % de la demanda interna que se ubica en 1.4 millones de toneladas. La superficie establecida el pasado año representa solo el 51.0 % de las 263.000 hectáreas alcanzadas en el 2008, momento en el cual Venezuela, se autoabastecía de arroz y exportaba este cereal. En el caso del maíz venimos de caer de 783,314 hectáreas en el 2008, cuando nos autoabastecíamos plenamente de maíz blanco, a tan solo 300.000 hectáreas en el 2017, por lo cual para satisfacer la demanda interna, entre maíz amarillo y blanco, el país debería importar el presente año sobre las 3.0 millones de toneladas del grano.

Igualmente los rendimientos por unidad de superficie que en otrora logramos obtener y nos colocaba en posiciones muy competitivas a nivel mundial, hoy se han desvanecido. Tal es el caso del arroz, cultivo en el cual llegamos alcanzar los 5.000 kilogramos por hectárea, mientras en el 2017 el promedio nacional fue de 3.000 kilogramos. Una de las razones, la falta de fertilizantes en el mercado. Para lograr sembrar las 4.0 millones de hectáreas que requerimos para abastecer el país de cereales, azúcar y oleaginosas, deben estar disponibles 1.8 millones de toneladas de fertilizantes en el mercado nacional. Los anuncios del militar que regenta el MPPAT indican que “llegarían 180.000 toneladas de fertilizantes desde Rusia”, lo cual solo cubre el 4.2 % de los requerimientos totales del sector agrícola, y más grave aún, en el rubro semillas los inventarios actuales no cubren ni el 5.0 % de los requerimientos.

La verdad que se esconde detrás de este absurdo e irresponsable anuncio del gobierno de Nicolás Maduro es que el ejecutivo nacional no dispone de las divisas necesarias para continuar con la fiesta de las importaciones agroalimentarias que llegaron a alcanzar sobre los 10.0 millardos de dólares anuales.

Para el presente año, se necesitaría importar aproximadamente 49.000 toneladas de alimentos por día, lo cual pudiese representar de 12.0 a 14.0 millardos de dólares entre alimentos terminados y materia prima para cubrir la demanda interna, no obstante, las importaciones totales per cápita se encuentran en el punto más bajo desde 1946, solamente entre el 2012 y 2017 disminuyeron 85.2 %. Esta nueva decisión, solo disminuirá aún más la disponibilidad interna de alimentos, y por ende incrementará el hambre y la desnutrición en la casi totalidad de nuestra población.

Es urgente e indispensable un cambio de rumbo para superar la profunda crisis alimentaria que se acentúa día a día con profundas huellas en el venezolano. Lo sensato es declarar la crisis humanitaria para acceder a la ayuda externa y mitigar la falta de alimentos que se agravará en los próximos meses como consecuencia de la medida que nos anuncia El Aissami y Castro Soteldo. De acceder a la cooperación internacional podríamos habilitar un canal humanitario para traer al país, alimentos elaborados, materia prima y empaques para reactivar la agroindustria nacional, y agroinsumos para abordar el próximo ciclo de siembra que se inicia en 35 días, de esa manera, el venezolano podría comenzar a recuperar la capacidad de cubrir sus necesidades alimenticias, en el segundo semestre del presente año.

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