
Minuta Agropecuaria 12 Ene 2026
El ciclo productivo de la soya en Venezuela viene de enfrentar un año 2025 sumamente complejo, donde los factores climáticos jugaron un papel determinante en la caída de la superficie de siembra.
De acuerdo con las declaraciones de Hernán Torre, asesor del Polo Agropecuario, las intensas precipitaciones registradas durante los meses de mayo, junio y gran parte de julio en el estado Portuguesa, así como en la región oriental del país, retrasaron significativamente las labores de campo, lo que obligó a los productores a desistir de la siembra en numerosos lotes, resultando en una superficie nacional que, según cálculos del sector, no superó las 10 mil hectáreas en todo el territorio venezolano.
A pesar de este escenario, el rubro ha buscado alternativas mediante siembras fuera de la fecha tradicional, específicamente en el mes de agosto y, actualmente, se ejecuta una etapa de norte-verano bajo riego, destinada mayoritariamente a la producción de semilla.
Para el próximo ciclo de abril y mayo de 2026, las perspectivas comienzan a tornarse interesantes, especialmente en Portuguesa, donde existe un entusiasmo creciente por el cultivo. “Este interés se debe a que la gente ha entendido un poco más el manejo y se ha hecho transferencia de tecnología a través de días de campo, logrando ver resultados palpables”, dijo.
Desde el punto de vista comercial, la soya se presenta como una oportunidad estratégica frente a otros cultivos tradicionales como el maíz. Torre destacó que, aunque ambos rubros comparten ventana de siembra, la soya ofrece ventajas competitivas claras, ya que requiere menores costos de inversión inicial y alcanza un precio de venta significativamente más alto en el mercado nacional.
Además, el asesor subrayó que es un cultivo que exige menos labores mecanizadas, ofrece una mayor rentabilidad y goza de una estabilidad superior en la comercialización, debido a la gran cantidad de empresas industriales que demandan este insumo.
Otras noticias: Unellez VPA abre convocatoria para nuevos profesionales del sector agroindustrial y técnico
El potencial de crecimiento para el productor nacional es masivo si se analizan las cifras de consumo interno. Actualmente, Venezuela requiere unas 900 mil toneladas de soya para cubrir su demanda, pero la producción local apenas alcanza las 20 mil toneladas anuales.
Esta brecha de 880 mil toneladas representa un mercado cautivo que actualmente se suple con importaciones, pero que podría ser cubierto por el campo venezolano si se consolidan las condiciones adecuadas. No obstante, Torre advirtió que aún existe un margen de incertidumbre y que “las decisiones seguramente se van a tomar en un mes, cuando veamos alguna estabilidad en el país”, definiendo así el volumen final de inversión para el ciclo de invierno. (Mireya Mireya Moya)