

Minuta Agropecuaria 29 May 2026
A pesar de su indiscutible vocación agroproductiva, el estado Portuguesa enfrenta severas limitaciones estructurales que frenan su proyección para convertirse en una potencia exportadora, captar inversiones extranjeras y consolidar el desarrollo de nuevos productos manufacturados.
De acuerdo con el análisis compartido por el dirigente agrícola y productor de arroz, Roberto Latini, el salto cualitativo de la región hacia los mercados internacionales no dependerá únicamente de la capacidad de campo, sino de la urgente resolución de nudos críticos en materia de infraestructura, permisología y logística que hoy mantienen rezagado al circuito.
Latini explicó que, para avanzar de manera real, la entidad necesita de forma obligatoria el desarrollo de una conectividad intermodal en el transporte que permita combinar de manera eficiente las vías terrestres, ferroviarias, marítimas y aéreas.
El especialista comentó que actualmente existen muchos rubros e iniciativas que no terminan de desarrollarse debido a la imposibilidad física y logística de «moverlos» en un tiempo perentorio, una limitante que frena el potencial de productos industriales como los vegetales, frutas, hortalizas, productos cárnicos, pescado de río procesado, conservas o pulpas refrigeradas, e incluso el sector de las flores.
“Si vas a mover la carga de manera seminatural o congelada, tienes que movilizarla muy rápido; necesitas un mecanismo de salida rápido, hacer la aduana en el mismo aeropuerto y contar con el avión de carga que te pueda sacar la mercancía de inmediato, tal como hace Colombia con las flores vía aérea en menos de 24 horas hacia Europa, o como se exportan los camarones y cangrejos en el Zulia”, precisó.
Asimismo, el dirigente añadió que para dinamizar este ecosistema industrial es fundamental desempolvar una propuesta histórica para la región.
“Una idea que tuvo muchos años en boca de todos nosotros era decretar una zona franca en el estado Portuguesa, donde incluso se pudiera habilitar la maquila; es decir, que productos semielaborados se terminen de construir aquí y se exporten vía puerto seco”, detalló Latini, citando como ejemplo los modelos asiáticos como Taiwán, donde las fábricas operan dentro de los puertos para agregar valor al grano o la mercancía medio procesada antes de reexportarla, lo que a su juicio representaría un elemento de enorme estímulo para el verdadero desarrollo industrial de la zona.
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Por otra parte, el productor reiteró que otra de las grandes trabas comerciales es la ausencia de laboratorios homologados y certificados internacionalmente dentro del estado, un requisito indispensable para que las mercancías llaneras cumplan con los exigentes estándares de calidad y sanidad que imponen las aduanas extranjeras.
Si bien consideró como un paso positivo la presencia descentralizada de instituciones involucradas en el proceso —tal como ocurrió en su momento con la Oficina de Comercio Exterior y Bolipuertos—, advirtió que estas intenciones se quedan cortas si no se ejecutan las inversiones técnicas requeridas dentro de la entidad.
Finalmente, Latini lamentó que, hasta la fecha, no exista un proyecto integral o una hoja de ruta clara desde el Ejecutivo para avanzar en la superación de estas limitaciones logísticas.
El productor opinó que el rezago no se debe a la falta de iniciativa del sector privado, el cual sigue apostando por la transformación, sino a la carencia de políticas públicas que entiendan que sin transporte multimodal, sin una zona franca competitiva, sin certificación internacional y sin desburocratización institucional, los horizontes de exportación y bienestar para la población seguirán siendo una meta lejana.