Miel Primavera: El legado de Waldemar Vojel y la ciencia de la apicultura en Portuguesa

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junio 30, 2026

Minuta Agropecuaria 30 Jun 2026

La historia de Waldemar Vojel es, en esencia, la crónica de la apicultura moderna en Venezuela. Todo comenzó hace casi 61 años, cuando apenas era un adolescente de 14 años en Barlovento y un vecino le regaló una colmena rústica. Aquel gesto sencillo despertó una curiosidad científica que lo llevaría a buscar conocimiento en libros importados de Estados Unidos, en una época donde ni siquiera los ministerios nacionales tenían manuales claros sobre la cría de abejas. “En aquel entonces, la gente no sabía de abejas y los ministerios tampoco; tuvimos que aprender con un librito y mucha práctica”, recuerda Vojel sobre sus inicios.

Acompañado por su familia, Waldemar se estableció en Acarigua en 1970, fundando lo que hoy conocemos como Miel Primavera. Su visión nunca fue simplemente recolectar de forma artesanal; su meta fue la tecnificación absoluta. Entendió que la clave del éxito residía en la genética, lo que lo motivó a viajar por el mundo para perfeccionar la cría de reinas.

Logró un hito para la época: el manejo de la abeja africana a través de cruces selectivos, obteniendo una abeja mestiza dócil y altamente productiva. Esta maestría técnica permitió que, durante la década de los 70, la empresa realizara exportaciones masivas de hasta 18 mil kilos de miel hacia el mercado europeo.

El rigor del campo y la sanidad

El éxito en la apicultura no es producto del azar, sino de una presencia constante en el terreno. Waldemar y Vidal Velázquez enfatizan que no basta con instalar las cajas; el apicultor debe ser un vigilante eterno. “Hay que ver la abeja; si no vas al campo, no sabes qué está pasando”, sostienen. Esta supervisión es vital para combatir amenazas silenciosas como el ataque de ácaros, bacterias y hongos que pueden diezmar una producción en poco tiempo si no existe un control detallado de cada colmena.

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Además de la sanidad, el manejo nutricional juega un papel determinante para evitar la migración de los enjambres. Especialmente en épocas donde la floración natural es escasa, los productores aplican una base de mantenimiento mínima y el uso de multivitamínicos para garantizar la salud del insecto. Dependiendo de las lluvias y la disponibilidad de polen en la naturaleza, la cosecha puede variar drásticamente, con promedios que oscilan entre los 15 y 30 kilos por colmena.

Calidad y equilibrio ecológico

Hoy, junto a su nuero Vidal Velázquez, la empresa representa una tradición que ya alcanza la tercera generación, defendiendo la pureza bajo la marca Miel Primavera. Un punto de honor para estos productores es la forma de comercialización: la miel se vende estrictamente por kilogramos y no por litros.

Contrario a los mitos populares, determinar la pureza de la miel es una tarea compleja que requiere rigurosidad técnica; de hecho, para identificar con total certeza una miel pura se deben realizar hasta 14 muestreos distintos en laboratorio.

En cuanto a la producción, Waldemar destaca que la apicultura está estrechamente ligada a los ciclos de la naturaleza. La cosecha depende totalmente de la floración y el régimen de lluvias, lo que impide fijar fechas exactas en el calendario; lo habitual es realizar un máximo de dos cosechas al año, siempre supeditadas a si el invierno se adelanta o se atrasa. Es un trabajo de observación diaria en el campo donde una colmena fuerte puede albergar hasta 50,000 abejas en su punto máximo de actividad.

Más allá de la rentabilidad, Vojel y Velázquez recalcan el valor ecológico incalculable de su labor en el estado. En una potencia agrícola como Portuguesa, la apicultura es el motor invisible que garantiza la polinización de cultivos estratégicos como el girasol y el ajonjolí. “Cumplimos una labor que ningún ente público reconoce; si cerramos la apicultura, la producción agrícola se viene abajo”, advierte Vojel. A pesar de los desafíos burocráticos, Miel Primavera se mantiene como un bastión de resistencia, recordando cada 20 de mayo —Día Mundial de la Abeja— que estos insectos son la base de la seguridad alimentaria regional.

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