Minuta Agropecuaria | 29 Ago 2025
El cultivo de ajonjolí, un rubro histórico en la agricultura venezolana, enfrenta serios desafíos para el venidero ciclo norte-verano 2025-2026. A pesar de su larga tradición productiva, el cultivo se ve amenazado por la volatilidad de los precios internacionales, comercialización, altos costos de insumos y combustible.
Ramón Elías Bolotín, director de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), destacó que el ajonjolí es un cultivo noble que se ha sembrado de forma ininterrumpida desde los años 50 gracias a su capacidad para resistir la sequía con pocos insumos. Sin embargo, su rentabilidad se ha visto afectada.
“Lamentablemente, el precio al agricultor venezolano ha caído vertiginosamente por la sobreproducción de Brasil», señaló Bolotín, refiriéndose a las más de 700.000 hectáreas que siembra el país suramericano.
El impacto es evidente y es que hace dos años el precio de la tonelada superaba los 1.100 dólares, mientras que el ciclo pasado cayó por debajo de los $800 y no se esperan mejoras significativas para este año. En su «época dorada», Venezuela llegó a sembrar 170 mil hectáreas de ajonjolí, con rendimientos promedio de 3 mil kilos por hectárea.
Actualmente, el área de siembra se ha reducido a 30 mil hectáreas, una cifra que continúa en descenso. Bolotín recordó que el 95 % del ajonjolí venezolano es para exportación, mientras que solo un 5 % se destina a la panadería, repostería y la producción de aceite que es vendido en bodegones y con alta calidad.
Berno Stanic, director de oleaginosas de Fedeagro, coincide en que la principal amenaza para la siembra de ajonjolí es la comercialización y los costos. «La única condición que podría afectar la siembra de ajonjolí es el tema combustible por los precios actuales del mercado. Este es un cultivo que exige una intensa preparación de la tierra, el uso de maquinaria y, por ende, de combustible, lo que impacta directamente en los costos del productor”, afirmó.
Asimismo, expresó su preocupación por una práctica recurrente en el mercado. «En los últimos años se han ofrecido cupos y negociaciones previas para incentivar la siembra con un precio alto y resulta que después que se concreta modifican el precio y el mismo no cumple las expectativas del productor, lo que lleva a muchos agricultores a cambiar de rubro”.
A pesar de los desafíos, la siembra de ajonjolí, un cultivo de ciclo seco, se estima que inicie para el mes de noviembre, ocupando las áreas que actualmente tienen maíz o que, incluso, no pudieron ser sembradas por el efecto de las lluvias. (Mireya Mireya Moya)