
Minuta Agropecuaria 13 May 2026
La entrada de arroz al país de manera desmedida y sin los rigurosos protocolos sanitarios representa un riesgo inminente para la soberanía agrícola de Venezuela. Así lo alertó el productor de arroz y dirigente del sector, Roberto Latini, tras conocerse recientemente la detección de un virus en cultivos argentinos que anteriormente solo se conocía en Japón.
Latini manifestó a través de sus redes sociales que la falta de controles sobre los productos importados deja al país en una situación de extrema vulnerabilidad.
“Es cuestión de tiempo si no se actúa. Si por desgracia la bodega de un barco está contaminada y nos llega una virosis, o si por desconocimiento ya existe el problema en el país de origen y lo traen a Venezuela, el desastre para el próximo ciclo sería inevitable”, aseguró el productor.
Más allá del riesgo fitosanitario, el dirigente señaló que el volumen y la periodicidad de las importaciones están afectando gravemente la comercialización de la cosecha nacional.
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Aunque se estima que para cubrir la demanda anual se requiere importar entre 200 mil y 300 mil toneladas métricas (TM), el problema radica en que estos cargamentos llegan en fechas que colisionan con la salida de la producción local, especialmente en regiones como Guárico.
“Lo desagradable es que la industria utiliza estas importaciones como excusa para bajar los precios internos. Nadie quiere pagar el precio mínimo de 0.40$, pero si el productor accede a bajarlo, entonces sí compran todo”, denunció Latini.
Asimismo, mencionó que existe la fuerte sospecha de que se han otorgado más licencias de importación de las necesarias, lo que saturaría el mercado en perjuicio del agricultor primario.
El productor también subrayó la dificultad de planificar con precisión debido a la opacidad en las estadísticas oficiales. Explicó que, aunque se estima que en lo que va de 2026 han ingresado cerca de 200 mil TM —mayormente de origen brasileño—, no existe una institución que lleve un registro público y transparente para verificar estas cifras.
Finalmente, Latini recalcó que la producción nacional del ciclo de verano se estimó a la baja, con apenas 27 mil hectáreas sembradas de las 40 mil proyectadas, lo que hace aún más crítico que el mercado sea protegido de ingresos masivos de cereal en momentos de cosecha para garantizar la rentabilidad de quienes decidieron permanecer en el campo.