
Por: Rafael Javier Rodríguez (Jefe de Operaciones Agrícolas de Nestlé-Venezuela)
En los últimos años, los patrones de cambio climático y variabilidad climática en Venezuela han modificado la dinámica de manifestación y severidad de algunas enfermedades del cacao.
Este documento expone de forma técnica, aunque inicial y abierta; ¿Cómo las alteraciones climáticas pueden influir en la generación, liberación, supervivencia y presión de inóculo en las principales zonas cacaoteras del país?
Inicialmente, estudiamos al inóculo como punto clave para comprender las epidemias del cacao. En fitopatología, se define como el conjunto de estructuras infectivas, como esporas, micelio o partículas virales, capaces de iniciar una infección en plantas susceptibles; en el cacao, estas estructuras suelen derivar de frutos enfermos, ramas secas, restos vegetales, suelos o tejidos infectados.
A la par, factores como la cantidad, calidad y disponibilidad del inóculo están directamente relacionados con la frecuencia y severidad de brotes epifitóticos, mientras que, el entorno ambiental, y algunos elementos climáticos como la humedad, la temperatura y la disponibilidad de tejidos jóvenes, determinan la probabilidad de infección.
Es por ello que, al considerar las proyecciones de cambio climático concebidas recientemente para Venezuela (MINEC-FAO, 2025), podríamos estar presenciando la manifestación de un nuevo escenario epidemiológico donde nuestro país enfrenta aumentos sostenidos de temperatura, disminución de precipitaciones y mayor irregularidad en los períodos lluviosos.
Desde otro punto de vista, algunos análisis agroclimáticos indican que la variabilidad climática, influenciada por fenómenos como El Niño (en sus diferentes fases), alteran directamente los patrones de lluvia y temperatura, los cuales son determinantes para la producción agrícola venezolana.
Igualmente, informes sectoriales reportan que el cambio climático incrementa la incidencia de plagas y enfermedades del cacao, debido al aumento de la temperatura y modificaciones en la humedad relativa. En particular, enfermedades fúngicas como Moniliophthora roreri (Moniliasis del cacao) y Phytophthora spp (Mazorca Negra) proliferan bajo condiciones de calor y humedad ambiental fluctuante. Por otro lado, reportes recientes señalan que los cambios climáticos en Venezuela están reduciendo la disponibilidad hídrica y la estabilidad del microclima requerido por el cacao, afectando tanto el crecimiento como la sanidad del cultivo.
Debido a esto, al estudiar el impacto del cambio climático sobre el inóculo de los patógenos del cacao, se considera primordialmente el aumento de temperaturas, donde el incremento esperado para Venezuela proyectado entre +1,5 °C y +4,5 °C durante el siglo, aumenta la susceptibilidad del cacao y acelera la biología de patógenos según diferentes escenarios climáticos, lo que facilita la presencia de ciclos más rápidos de reproducción fúngica, mayor producción de esporas, y supervivencia prolongada de estructuras de inóculo.
En lo que concierne a la irregularidad en las precipitaciones, se destaca que, las lluvias erráticas con períodos secos prolongados seguidos de lluvias intensas favorecen diferentes fases del ciclo del inóculo. Mientras que, valores de humedad ambiental alta; estimula la esporulación. Con respecto a los períodos secos, estos contribuyen a la formación de estructuras resistentes (Escobas secas) pero, al contrario, las lluvias torrenciales facilitan la dispersión del inóculo por salpicadura, escorrentía y transporte aéreo, por ende, el cacao bajo estrés debido a la sequía muestra menor capacidad de defensa, aumentando la eficiencia de infección del inóculo disponible. A su vez, el estrés puede provocar brotación irregular, generando tejidos jóvenes, particularmente susceptibles al ataque.
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En función de lo anterior, podríamos señalar que, entre las consecuencias epidemiológicas para el cacao venezolano, destacan: Mayor presión de inóculo secundario durante el año debido a microclimas más cálidos y húmedos, la expansión geográfica de enfermedades que antes tenían distribución limitada (hoy en día favorecidas por el calentamiento global), más eventos epifitóticos (especialmente en zonas representativas de los estados Miranda, Sucre y Mérida), donde existe la mayor concentración de la producción nacional y la reducción de áreas aptas para el cultivo del cacao por alteración de la estabilidad climática.
Tomando en cuenta la relación directa entre clima e inóculo y las implicaciones para el manejo fitosanitario, se requieren estrategias adaptadas al nuevo contexto, entre las que destacan: El diseño y establecimiento de prácticas de agricultura regenerativa adaptadas a los territorios productivos, el monitoreo agroclimático, uso de alertas tempranas, la poda oportuna para eliminar fuentes de inóculo antes de períodos de humedad alta, el establecimiento de sistemas agroforestales para ayudar a estabilizar microclimas y reducir estrés térmico e hídrico, el fomento de prácticas de suelo que aumenten infiltración, retención de humedad y resiliencia frente a sequías. Estas medidas suelen coincidir con las recomendaciones actuales de sostenibilidad y resiliencia productiva frente al cambio climático.
Como cierre circunstancial es posible afirmar que, el cambio climático está transformando la dinámica del inóculo en los sistemas cacaoteros venezolanos, al alterar la temperatura, humedad ambiental y la fenología del cacao, el clima amplifica la presión de patógenos y favorece la aparición de epidemias más severas y frecuentes. Integrar el monitoreo climático, lareducción de inóculo y las prácticas de adaptación es esencial para sostener la productividad del cacao venezolano en las próximas décadas