Aspectos operativos para una pulverización eficiente

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Escrito por Jesus M Peña B para el portal de Minuta agropecuaria

Mecanización y manejo de suelos

Jesuspe2009hotmail com junio2021

Experiencias obtenidas en el INTA mediante curso de mecanización señalan que muchos factores deben considerarse para mejorar las aplicaciones en Venezuela

Los plaguicidas son productos cuyo valor trasciende el costo de una dosis o de un tratamiento, para proyectarse en un control eficaz de las plagas minimizando la contaminación del medio ambiente y los riesgos sobre la salud de las personas. Por eso la aplicación de plaguicidas debe ser, indudablemente, una actividad profesionalizada.

Esto significa que no sólo los operadores de la ejecución de la tarea deben estar preparados para la misma, sino que también los decisores de cómo se realiza deben ser profesionales especializados.

Para mejorar la eficiencia de la pulverización deberían instrumentarse algunos aspectos como los citados a continuación:

  1. La participación activa de profesionales especializados en una asistencia técnica que ayude a definir formas de trabajo de los pulverizadores.
  2. Una gestión con capacidad profesional para la actividad: propietarios y gerentes de las empresas de servicios y asesores técnicos de los aspectos agronómicos en las empresas de producción agropecuaria.
  3. Incrementar la capacidad operativa a través de:
    • Maximizar la autonomía de los equipos en función de las exigencias de cada situación de trabajo. El volumen (l/ha) es un indicador relativo que debe estar establecido por la cobertura (gotas/cm2) necesaria para la eficacia del plaguicida utilizado.
    • Priorizar los tratamientos de los cultivos en función de una necesidad real establecida por el tipo de plaga, su nivel poblacional y evolución. Para esto es necesario contar con sistemas de seguimiento (propios o tercerizados) que aporten la información necesaria. De esta manera se evitarán los tratamientos innecesarios o muy anticipados a los Umbrales de tratamiento y se liberará capacidad operativa.
    • El control eficaz de las plagas con un solo tratamiento del lote o cultivo que permita “ahorrar” superficie trabajada.
    • Liberar a los pulverizadores de la tarea de proveerse de agua. Los equipos deberían recibir el agua necesaria durante su trabajo en el lote o cultivo y no ser utilizados como “acarreadores de agua”. Este tiempo muerto debe ser destinado a su función específica.
    • Incrementar el número de pulverizadores en actividad recuperando equipos “en depósito” e incorporando nuevos al parque de maquinarias.

            La aplicación de plaguicidas.

       Indudablemente la eficiencia de las pulverizaciones en los cultivos mejoraría sustancialmente si las mismas se realizaran con el concepto de aplicación de plaguicidas. Esta forma de trabajo, entendida como la deposición de la cantidad necesaria del principio activo en su sitio de acción o blanco, debe ser analizada y operada a través de un enfoque sistémico del proceso para una adecuada preparación de los pulverizadores y realizar una tarea exitosa. Sin embargo es muy común la interpretación y operación en forma simplificada considerando sólo los equipos aplicadores o, aún más, sólo los elementos atomizadores (llamados comúnmente pastillas o boquillas) y sus condiciones de funcionamiento Massaro, 2004).

Los componentes fundamentales de este sistema son los descriptos a continuación.

  1. El canopeo del cultivo. El Índice de Área Foliar (IAF = superficie de hojas por cada m2 de suelo) y su distribución espacial, deberían ser el primer aspecto a considerar por la barrera que constituyen las hojas cuando el plaguicida debe ser depositado en los estratos medios e inferiores del cultivo.

Los cultivos extensivos  (soja, maíz,  girasol) presentan IAF relativamente altos (5 a 7) al final de su crecimiento. Además, en la actualidad se busca mejorar la eficiencia en la captación de la radiación fotosintéticamente activa de los cultivos con una cobertura más rápida y más temprana del suelo por el follaje. El cultivo de soja es uno de los que más dificultades presenta para un buen mojado de sus hojas interiores o inferiores debido a la disposición espacial del canopeo en sentido horizontal y vertical.

Los tratamientos con plaguicidas (especialmente insecticidas y fungicidas), encontrarán la barrera que constituyen capas de hojas superpuestas, especialmente si la distancia entre hileras es cercana (52 a 26 cm.) y la altura de las plantas es superior a un metro. Estas dos variables (distancia entre hileras y altura de las plantas) parecen ser dos aspectos de mucha importancia según los resultados obtenidos en evaluaciones de calidad en aplicación de plaguicidas

 La plaga, su bioecología y nivel poblacional: se debe conocer su localización en los estratos de hojas (inferiores, medios o superiores), y su progreso en el follaje de acuerdo con la dinámica de la infección o infestación. Es necesario destacar que la información del nivel poblacional (especialmente en insectos plaga) y su composición, es un dato de suma importancia para una aplicación eficaz. Éste es el objetivo o “blanco” en el trabajo de pulverización.

  1. El plaguicida utilizado: cómo actúa en el ambiente real según la vía de acceso a la plaga, desde el sitio al que llegó por medio de las gotas de la pulverización; si lo hace en fase gaseosa, por contacto, ingresando a los tejidos y su grado de traslocación

Tamaño de las gotas y homogeneidad en la aplicación según característica del plaguicida a utilizar.

Característica

del producto

Nº de gotas/cm2 Homogeneidad de

aplicación

De contacto/

penetración

50 a 60 Muy alta
Sistémico 30 a 40 Alta
Fase gaseosa 10 a 20 Indiferente

Fuente: FAO.

  1. El ambiente climático. La temperatura y la humedad relativa del aire, con el viento y su velocidad, son parámetros que influyen en forma directa o indirecta sobre el cultivo, la plaga, el plaguicida y las gotas que genera el pulverizador.

Los autores que relacionan el clima con la aplicación de plaguicidas destacan que por encima de los 30-32ºC el ambiente es crítico para la pulverización.. En realidad, el efecto de la temperatura no sólo es directo sobre las gotas sino también sobre el cultivo, la plaga y, tal vez lo menos considerado, sobre los plaguicidas y en particular sobre la vía de acción de los insecticidas.

De estos últimos, los organofosforados se destacan por su tensión de vapor; algunos de ellos incrementan notablemente su volatilidad cuando aumenta la temperatura del aire sobre determinados niveles.

El viento es una variable climática que se relaciona con la evaporación del agua y el arrastre de las gotas, por lo que condiciona la pulverización en función del tamaño y protección de las gotas.

Por lo expuesto en los puntos a) al d), la calibración o regulación del equipo pulverizador debería definirse y realizarse para cada situación de trabajo, considerando la influencia e interacción de los componentes del sistema. Asimismo, los experimentos a campo para evaluación de eficacia de los plaguicidas, deberían contemplar la medición y descripción completa de estas variables.

En el caso venezolano la aplicación de herbicidas para cultivos de maíz arroz soya y otros deben tomar en cuenta las condiciones señaladas anteriormente. Además existen diferentes variantes sea aplicación de herbicidas presiembra, preemergentes postemergentes tempranos.

Se ha observado en sistemas de siembra directa en la zona de turen Venezuela que cuando el sistema productivo ya está estabilizado las aplicaciones de herbicidas se simplifican en aplicación postemergencia temprana con los herbicidas tradicionales y predominan pocas malezas de las tradicionales existentes  en sistemas convencionales.

No se debe dejar crecer la maleza antes de sembrar en sistemas convencionales o cuando se va a iniciar un sistema de siembra directa, pues se dificulta la acción de herbicidas presiembra. Especialmente en los casos que no se sembró ningún cultivo durante el ciclo de sequía anterior.

 

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