

Minuta Agropecuaria 28 Mar 2026
El tercer día del Expo Congreso Nacional del Maíz y el Arroz profundizó en el futuro tecnológico del sector con el foro “Cosechando datos, sembrando riqueza: el nuevo estándar agrícola”. Durante el panel, especialistas nacionales e internacionales coincidieron en que la agricultura venezolana no requiere de más burocracia, sino de una arquitectura financiera basada en inteligencia de datos, red territorial y ejecución productiva que permita conectar al productor con el capital y la eficiencia técnica.
José Augusto Linarez, representante de Corpoeurek, manifestó que es imperativo cambiar la forma de financiar el agro, dado que el 86% de los productores carece de la documentación tradicional exigida por la banca. Ante esta realidad, presentó el modelo Crediagro, diseñado específicamente para el ciclo de pequeños y medianos productores bajo el esquema de «compra hoy y paga después».
Linarez afirmó que no se trata de prestar a ciegas, sino de financiar con base en señales y contexto a través de un doble algoritmo: uno de confiabilidad crediticia y otro estrictamente agrícola para determinar la capacidad técnica real del productor en el campo.
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Desde Argentina, vía telemática, el CEO de SIMA, Agustín Rocha, compartió la experiencia de 8 millones de hectáreas digitalizadas a nivel mundial, de las cuales 100 mil ya se encuentran en Venezuela. Rocha destacó que la digitalización es la vía para reducir riesgos políticos, climáticos y de precios a través de la trazabilidad y la transparencia.
Manifestó que el valor real no reside en el dato por sí solo, sino en la toma de decisiones, advirtiendo que «el agrónomo que usa inteligencia artificial reemplazará al que no la usa». Entre las innovaciones, destacó que mediante una simple fotografía se puede medir la densidad obtenida y otros parámetros que permiten estimar rendimientos con un 85% de precisión por lote, generando un lenguaje común entre el técnico y el productor.
Finalmente, el especialista de la UCLA, Hernán Laurentin, abordó las tecnologías emergentes aplicadas al maíz, agrupándolas en cuatro pilares fundamentales. Detalló que el primer grupo se enfoca en captar la realidad agrícola mediante sensores y teledetección; el segundo en la gestión de información vía Big Data e IA; el tercero en la mejora de la eficiencia a través del genotipo y la nanotecnología; y el cuarto en la comercialización mediante contratos inteligentes.
Laurentin concluyó que la tecnología es el denominador común para resolver los problemas estructurales del campo, permitiendo que la agricultura venezolana camine hacia un ecosistema digitalizado donde la información sea accesible y el impacto de la productividad sea exponencial.