Las abejas y mariposas son las reinas de la polinización

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Se ha estudiado desde hace décadas las relaciones que existen entre la polinización y los agentes polinizadores; de hecho, esto se conoce como antecología e incluye varias ramas de la biología que ayudan a dar respuesta al proceso de la polinización.

En tal sentido los servicios que ofrecen los ecosistemas son todos los beneficios que obtiene el hombre a partir de las relaciones entre especies; además de los factores climáticos para el desarrollo de procesos naturales y de productos que son aprovechados de alguna manera.

Hay que resaltar que la polinizaciòn es parte de los servicios que ofrecen los ecosistemas; por ejemplo, al estar presente los insectos, conservar los corredores vegetales o evitar la fragmentación de las áreas boscosas cercanas a los cultivos; de esta forma se promueven factores ambientales que mejoran la calidad de los cultivos, y por ende la presencia de insectos benéficos.

De esta forma entre los vectores bióticos están: Las mariposas diurnas y las polillas (orden Lepidoptera), algunas moscas (orden Diptera), los cigarrones, abejorros y abejas (orden Himenoptera).

Aunque todos estos pertenecen a la clase Insecta; también los murciélagos, algunas aves y hasta monos pueden servir como polinizadores.

Las abejas y mariposas

Sin duda, las abejas son las reinas de la polinización seguidas por las mariposas, lo que se conoce también como polinización entomófila; por supuesto, englobado dentro de la polinización natural.

De hecho, la importancia de las abejas para la polinización de cualquier tipo (polinización directa o polinización cruzada) radica en que su morfología externa está adaptada gracias a un proceso de muchos años; sobre todo para facilitar la movilización del polen de una flor a otra, recibiendo ellas en ese intercambio la seguridad de un recurso futuro del tipo alimenticio.

Por lo tanto, a mayor cantidad de polen trasladado tendrán más flores disponibles con polennéctar para visitar, alimentarse y llevar a la colonia.

Mientras que las mariposas van de flor en flor buscando su dieta líquida, el néctar para alimentarse; de forma tal que en estos traslados el polen se adhiere a sus escamas y a medida que se posa en distintas flores va ocurriendo la polinización.

Obviamente, la presencia de insectos benéficos como las abejas y mariposas diurnas, incrementan la polinización en los cultivos (polinización zoófila), lo cual conlleva a producción y rentabilidad.

Por ejemplo, en el cultivo de melón la presencia de abejas es importante para obtener el órgano a comercializar; de allí que las condiciones que estimulen su presencia y conservación deben considerarse como parte del manejo agronómico del cultivo.

 

Fuente: agrotendencia.tv

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