
Minuta Agropecuaria 6 Ene 2026
Con una trayectoria que se extiende por más de 69 años desde su graduación en Ingeniería Agronómica en Río de Janeiro (1956), Don Miguel Saldivia es un testimonio viviente de la evolución del agro venezolano. Su vida, narrada en su libro Saldivia Siete Generaciones, es un mapa de la pasión que lo llevó de la avicultura juvenil a ser una figura central en la tecnificación y gremialismo de
Portuguesa.
Graduado en Brasil, Don Miguel regresó para iniciar su carrera en la Unidad Agrícola de Turén, y luego se desempeñó en la Estación Experimental de Sanare. Su camino lo llevó a Acarigua en 1959, donde echó raíces, forjando su vida como agricultor a principios de la década de los 60.
Tras 19 años de servicio público en el MAC (llegando a ser Jefe del Servicio de Extensión Agrícola de la Región III), en 1974 Don Miguel tomó una decisión trascendental: renunciar a su cargo para convertirse en agricultor y gestor. Este cambio fue impulsado por un crédito que le permitió implementar riego y
electrificación en su finca «La Esperanza» de 180 hectáreas, creando una «verdadera unidad técnica de producción».
Su vocación de servicio se expandió al gremialismo. Don Miguel es clave en la existencia de asociaciones que han cerrado el circuito de producción (Asoportuguesa, Aproscello). Su liderazgo lo llevó a ser: Miembro directivo de Asoportuguesa, presidente de Aproscello por 14 años y Pilar en la constitución de Fundarroz, la representación venezolana que hoy cumple 30 años, y presidente del FLAR (Fondo Latinoamericano de Arroz de Riego) durante sus primeros cuatro años.
La historia del arroz venezolano se divide en un antes y un después de la década de 1960. Don Miguel vivió y documentó esta transformación. Antes, el arroz se sembraba solo en hileras espaciadas para permitir el trabajo de la escardilla, como lucha manual contra las malezas. El cambio llegó con un ensayo que presenció en el campo experimental de Foremaiz.
«A inicio de la década de los 60, la Rohm and Hoas introdujo el herbicida (propanil)… Aquello fue como milagroso».
La aplicación del propanil limpió completamente de malezas el arroz, dejándolo «vigoroso». «Desde ese momento y en adelante, se pudo sembrar el arroz a gusto del agricultor… en todas las formas como se hace ahora» recuerda, marcando el inicio de la agricultura moderna y la siembra a gran escala.
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Hoy, su principal preocupación es el uso irracional del agua. Don Miguel propone el estudio y la implantación del sistema de Optimización Hídrica del Riego de Arroz (alternancia de seco y mojado), estimando una economía de aproximadamente un 50% del consumo de agua por hectárea.
Ve con satisfacción el auge de la rotación de cultivos (soya, frijol mungo), que junto al ajonjolí, sorgo y girasol, lograran el "anhelado deseo de permitir la prolongación del uso de nuestros suelos para las generaciones futuras," revirtiendo la degradación del monocultivo.
«Invito a nuestros jóvenes a volver la mirada al campo y a la agricultura que además de ser básica para nuestra existencia como fuente de alimentos, continuará siendo tan apasionante como lo es hoy».
Su mensaje a la generación de relevo es de tecnificación máxima y adiestramiento rutinario de las innovaciones como el uso de drones, el riego con alternancia de seco y mojado e inteligencia artificial. «Me siento realizado, concluye, he plantado cualquier cantidad de árboles, hijos y ya escribí un
libro».