
Minuta Agropecuaria 23 Feb 202
Al cierre de la zafra que inició en octubre pasado, el sector cafetalero venezolano presenta un balance agridulce. Aunque se estima una recolección de 1 millón 500 mil quintales en los 18 estados productores del país —donde Lara, Portuguesa y Trujillo concentran el 75% de la producción—, el descontento crece entre los trabajadores del campo debido a la falta de una estructura que proteja el valor de su esfuerzo.
Félix Saavedra, caficultor y vocero del sector, fue enfático al señalar que la crisis del rubro no es productiva, sino política y de mercado. Saavedra denunció que actualmente el sector se encuentra a merced de grupos de poder económico que controlan la comercialización.
“Existen dos oligopolios que hacen lo que quieren con el precio y compran cuando ellos quieren, y nadie le pone el cascabel al gato porque no hay una política cafetalera”, sentenció el productor, quien lamentó que los precios hayan bajado en lo que va de este 2026.
Uno de los puntos más críticos expuestos por Saavedra es la imposibilidad de formalizar una representación genuina que defienda a los productores. Explicó que la Unión Nacional Caficultora existe en la práctica, pero las autoridades no han permitido su registro legal. “Ojalá podamos tener ese gremio nacional consolidado; apostamos a tener una representación genuina del productor que vele por el beneficio de todos y no de unos pocos que dirigen”, afirmó.
Esta falta de institucionalidad impide que el caficultor reciba los beneficios de la exportación, los cuales quedan en manos de intermediarios. Saavedra recordó que, aunque existen gacetas que anclan el precio al costo internacional (alrededor de los 400 dólares el quintal estándar), en Venezuela el pago no refleja la calidad superior del grano nacional. Mientras tanto, el costo de producción oscila entre los 190 y 220 dólares, dependiendo de otros factores, lo que deja un margen de ganancia muy estrecho para el productor primario.
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A pesar de las dificultades, el caficultor venezolano ha desarrollado estrategias de supervivencia, como el almacenamiento estratégico del grano. “El productor ha aprendido a guardar el café; todavía hay café en manos del productor porque los guarda y saca lo primero para pagar los gastos o préstamos privados”, explicó Saavedra.
Asimismo, destacó que el café sigue siendo un rubro «amigable» que, bajo un manejo agronómico adecuado, puede rendir hasta 70 quintales por hectárea. Sin embargo, este potencial se ve limitado por la falta de apoyo en insumos, tecnología y la persistente crisis del combustible, necesaria para las labores en el piedemonte. (Mireya Mireya Moya)